Traducido por Alice Robinson & Douglas Cerna.

¿De donde viene la calabaza? Una granja por su puesto. El supermercado es también una respuesta correcta. Pero si usted toma un paquete plástico de rebanadas de calabaza en Stop’n’Shop, ¿Quien la limpió, peló, cortó y envolvió? No fue un trabajador del sindicato en la tienda, sino alguien que trabaja en una planta de procesamiento de alimentos como Eastland Food Products en Cranston, Rhode Island, que prepara y empaca verduras para la venta a lo largo de la costa Este, con clientes como Stop’n’Shop, Cumberland Farms, proveedores de comedores escolares y Greencore Group - una empresa Irlandesa con una nueva fábrica de sándwich en Quonset.

Sin la protección de un sindicato, los trabajadores de procesamiento de alimentos pueden trabajar bajo las condiciones pobres que asociamos más con los trabajadores agrícolas inmigrantes en vez de las de empleados de las tiendas de comestibles o incluso trabajadores de las fábricas, enfrentándose a un lugar de trabajo a veces peligroso, con bajos salarios, robo de salarios, beneficios inexistentes y un clima de acoso y falta de respeto.

En Eastland, los trabajadores han tomado recientemente un paso importante hacia la mejora de su situación uniéndose al United Food and Commercial Workers Union (UFCW) Local 328, votando en el sindicato 74-37 durante una elección de la Junta Nacional De Relaciones Laborales (NLRB) el 19 de Mayo.

El 17 de Junio, Common Ground habló con Victor Graves Castro, un miembro del comité organizador y un observador electoral en Eastland, en el pasillo del Local 328 en Providence sobre el trabajo y la organización en Eastland. Como es común entre sus compañeros de trabajo, Castro tiene una larga permanencia en la planta, después de haber trabajado 12 años actualmente en el departamento de envíos.

Al igual que muchos empleados en las instalaciones de Cranston, Castro es un miembro de la etnia K'iche’, una de las personas Mayas de las tierras altas de Guatemala, que constituyen aproximadamente el 11% de la población de ese país. Muchos K’iche’ han emigrado a Rhode Island y la costa sur de Massachusetts, huyendo de la guerra civil y una campaña de genocidio llevada a cabo contra ellos por el gobierno de Guatemala. El Centro Comunitario de Trabajadores (CCT) es una organización basada en la comunidad de New Bedford dirigida por el director Ejecutivo Adrian Ventura, quien es un K’iche’ refugiado. CCT ya ha sido fundamental impulsando la organización del Local 328 en las instalaciones de reciclaje de Bob’s Tires en New Bedford, otro negocio local con una gran fuerza de trabajo K’iche’. Véase el articulo de Noviembre el año 2015 en la edición en línea http://cgri.news/el-organizar-de-bobs-tires/

Castro describió los acontecimientos que condujeron a la campaña de organización en Eastland:

"Empezamos a organizarnos por problemas por una majer embarazada que la maltrataron fuertemente. Pero estos problemas ya estaba mucho antes por los supervisores. Sufriamos de maltrato por ser hispanos, nos ignoraban, nos maltrataban, nos gritaban fuertemente por no hablar Inglés.

"Pero después habo una persona que nos habló de CCT el nombre de esa persona Cesario Ixcúna. Fue ahí, donde empezamos a organizarnos para pedir ayuda a CCT y el nombre de esa persona es Adrian Ventura, y todas su organización que nos brindaron el apoyo fuertemente y en ese momento nos pusimos deacuerdo para hacer una reunión con CCT. En esa reunión nos hablaron de los La Unión de los Sindicados. Nosotros no sabiamos que existia la unión de los sindicatos, no sabíamos lo que era la Local 328. Pero después que nos llegamos a saber que existía la ley de los sindicatos fue donde empezamos a luchar por nuestros derechos y beneficios que nosotros no sabiamos que teniamos, derechos siendo indigenos. Gracias, a CCT que descubrimos esto y también Justicia en el Trabajo."

Gran parte del trabajo hecho a mano en la planta consiste en cortar las verduras, que como cualquier cocinero casero sabe, implica un riesgo constante de sufrir lesiones. Para los trabajadores en Eastland, Castro dijo que “cuando las personas se golpean, se cortan... en ocasiones los llevan al hospital, pero casi todo el tiempo es por parte de uno que tiene que ir al hospital. Ellos no hacen nada... nada, nada. Ellos si te vas para la casa, mucho mejor para ellos. A ellos no les interesa. Ellos lo que dicen es 'si se va y ya no regresa no hay problema mañana traemos cinco más.'”

El robo de salarios ha sido también un problema para lo trabajadores, a quienes no se ha pagado tiempo y medio de trabajo los domingos, Castro alega que, “Cuando daban el salario mínimo de Rhode Island, ellos nos pagaban hasta pasados tres meses del año. Todo ese dinero iba a su bolsa.”

Durante las tres semanas cuando los trabajadores y Local 328 solicitaron una elección del NLRB y la votación en sí, la empresa trató una variedad de tácticas para disuadir a los trabajadores de la votación en el sindicato, desde “empezó a dar de todo. Comida. Trajo pizza. Café,” y de acuerdo con Castro, “me dijo que me daba una cierta cantidad de dinero para no seguir," y "dijo que iba a cambiar todas las personas por haber votado por el sindicato. Iba a traer gente nueva cuando ganamos las elecciones”.

En apoyo de los trabajadores, Local 328 organizó una concentración el 13 de Mayo afuera de Eastland Food Products en Cranston con el apoyo de amplios sectores del movimiento obrero en Rhode Island incluyendo representantes de Trabajos con Justicia, IBEW 2323, IBEW 99, y Providence Newspaper Guild, Teamsters 251, IATSE 481, RI Painters Union DC 11, y Providence Central Labor Council, Rhode Island AFL-CIO, y el American Friends Service Committee.

En el dia la votación dijo Castro, “Gracias a todas las personas que trabajan adentro y confiaron en mí, porque sin ellos también yo no tuviera la fuerza para seguir. Pero ese día llegué con un coraje pero con fuerza para ver ese día y ganar.”

Después de la convincente victoria del sindicato, Castro y el comité están esperando a negociar su primer contrato con la compañía. Castro resumió sus prioridades como, “Tiempo de vacaciones, tiempo de enfermedad y un salario justificado. Respeto.”

Fuerza Laboral de Rhode Island y otros grupos han empoderado y organizado con éxito a trabajadores inmigrantes durante años, pero CCT ha sacudido las cosas mediante la organización de los trabajadores K’iche’ en todas las industrias. Adrian Ventura ha demostrado ser un organizador poderoso y carismático. Los K’iche’ vinieron con poco a este país excepto su unidad, valor y dignidad, y el movimiento obrero entero debería inspirarse por sus logros.

Para partes del movimiento sindical donde tener sólo personal de habla española puede parecer un movimiento progresivo, el organizarse por grupo étnico específico puede parecer inalcanzable, pero tiene una larga historia en el sindicalismo Americano. Si se intentaba organizar trabajadores irlandeses a principios del siglo 20, había una gran diferencia entre enviar un organizador de County Cork y uno de Londres, o de las tierras altas de Escocia. Se prefería no tratar de organizar trabajadores de Sicilia enviando a alguien de Florencia o Venecia, o cerca de Túnez. En un mapa del mundo, estos lugares pueden parecer bastante cerca, pero en la realidad, pueden haber diferencias culturales grandes y de raíces profundas.

El sindicalismo y sus partidarios en Rhode Island deben tener como prioridad apoyar a los trabajadores en Eastland y Bob’s Tires en su búsqueda para completar su viaje con un primer contrato negociado con éxito. No es ningún secreto que el éxito en Eastland y Bob’s Tires se traducirá directamente en esfuerzos en curso por parte del CCT y la UFCW para volver a organizar a la industria de empacamiento de peces de trabajadores K’iche’ en New Bedford, lo que representaría tanto una gran mejora en la vida de la muchos trabajadores y una victoria histórica para el movimiento obrero en Nueva Inglaterra.

Eastland Food Products ha sido una empresa familiar en Rhode Island desde 1963. Es un negocio exitoso y rentable con profundas raíces en el estado que trata a sus empleados pobremente. No hay ninguna razón para que no pueda ser un negocio exitoso y rentable en Rhode Island que trate a sus empleados con decencia. Tienen una planta y probablemente no se mudarán, y seguramente no puede mudarse al extranjero. Ellos no son responsables ante accionistas públicos para lograr ganancias inalcanzables. Es hora para que Eastland haga lo que es correcto.